De todas las grandes tragedias siempre surgen los GRANDES MILAGROS para que no perdamos la Esperanza.
La vida, aunque por momentos parezca frágil es eterna e indestructible.
Estos son momentos de reflexión e introspección. Demos a Japón el regalo de la compasión, compasión no es lástima.
La lástima dice: “pobrecito, estás perdido”; la compasión dice: “estoy contigo en este momento difícil. Puedes salir de esto, creo en ti. ¿Como puedo ayudarte a hacerlo lo más rápido y menos doloroso posible? Cuenta conmigo, recuéstate en mí en lo que recuperas tu fortaleza. Te ofrezco mi ayuda desinteresada con el mayor de los amores.”
Bendito seas Japón, creo en tu fortaleza.



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